“Le gustaba acompañarlo al correo y doblar en varias partes unas hojas muy delgadas llenas de palabras y luego, pasar la lengua por la estampilla y por la orilla de esos sobres celestes, con bordes rojos y azules. Pero lo mejor, era cuando tenía que meter la carta al buzón, mientras se imaginaba cuánto demoraría en llegar al destino”.

En un café conversamos esta historia y nos dimos cuenta de que más de alguna vez hicimos lo mismo y que crecimos rodeados de cuadernos y lápices, de sacapuntas con manilla y gomas de borrar de miga. Estos objetos nos definieron.

Y así nació un proyecto con la idea de buscar, en diferentes partes del mundo, esas herramientas de escritura únicas y significativas que nos acompañan cada día. 

Gracias a nuestra familia y a un grupo de amigos muy queridos, el proyecto toma forma y se transforma en Paperdot. Un espacio en el que esperamos encuentres eso tan especial que te recuerde que conversar, escribir y escuchar son verbos vitales que se conectan muy bien con el mundo digital.

Si bien ahora el buzón se llama “inbox” y está lleno de “emails” que no dejan de entrar y a veces abruman, te invitamos a que te regales una pausa y te puedas sorprender. 

Camila y Rodolfo

(somos los que conversamos en un café esa historia)